«Zonas de sacrificio»: Estrategia para afrontar conflictos medioambientales

El 9 de mayo del 2018 en Linares, los habitantes de mi comuna natal -ubicada en la Región del Maule- celebraron los frutos de una resistencia conformada hace casi una década, para salvaguardar del proyecto hidroeléctrico Centinela en el río Achibueno.

Fueron 9 años de diversas estrategias para dar luz verde a
un proyecto que, finalmente, anunció su retiro el 8 de mayo del 2018.

En este momento de algarabía hay que entender que este proceso nunca pudo ser ejecutado por una sola persona o grupo de individuos.

En honor a la verdad y los hechos, como voluntario del Movimiento Defensa Achibueno y encargado de las comunicaciones desde fines del 2015 al momento de la retirada del proyecto de Isidoro Quiroga,
considero necesario recetar algunos de los “pasos” para que otros ríos o zonas de sacrificio a lo largo de Chile como de Latinoamérica, puedan organizarse y defenderse contra aquellos proyectos cuyo impacto ambiental, generen un daño irreparable.

Organizando la resistencia

Para la defensa de cualquier tópico que afecte a una comunidad ambiental, les recomiendo considerar:

· Equipo Jurídico. Encargado de velar y coordinar a propietarios del sector
afectado, así como aquellas agrupaciones pertinentes.

· Equipo territorial. Personas dispuestas a marchar, rayar y manifestarse. Es el voluntariado, el equipo que recorre calles y finalmente, hace «que las cosas ocurran».

· Equipo político. Equipo encargado de sostener reuniones con autoridades electas como designadas, con la finalidad de recabar información de primera fuente.

·Equipo comunicacional. Encargado de distribuir las acciones en pos de la defensa del río.

Cabe destacar que ninguna parte es más o menos importante a
la hora de dar la pelea. Todos estos elementos son clave para la correcta
defensa.

¿Por qué?

Todo proyecto empresarial tiene un costo y proyección inicial.

Y el primer paso, es generar vínculos con la comunidad. Será común que la “filial” del empresario en cuestión realice reuniones y empiece con una estrategia de donación y regalos a varios de los dirigentes de las juntas de vecinos, así como a los líderes de opinión de la zona y quienes pudiesen verse directamente afectadas por la intervención.

El primer concepto será el dividir a la comunidad local. Y algunos caerán en la trampa.

En el caso del Achibueno, fue la ONG Fima, como las acciones
presentadas por un grupo de propietarios y dirigentes vecinales del sector afectado ante el SEA Regional por el ex intendente del Maule, Hugo Veloso, fueron parte de las acciones del tema.

En este tipo de casos, resulta clave contar con abogados de confianza que no «se ausenten» de las audiencias clave y que tengan un historial de compromiso con causas medioambientales, para evitarse sorpresas.

Para aquellos propietarios de todo Chile: La ONG FIMA cumple un excelente rol para este tipo de escenarios.

El rol de la calle

Pero también se necesita “meter ruido”, y hoy parte importante son las marchas, las cuales  pueden ser material “informativo” para medios locales y nacionales.

El problema, es que resultan desgastante para la propia comunidad.

Frente a eso, la periodicidad de las marchas no entrega resultados, a menos que tengan un elemento de violencia, material atractivo para la prensa, las que finalmente terminan distribuyendo.

Debido a esto, las acciones para captar la atención deben tener un rol más táctico,

Los murales, Festivales y demostraciones de políticas públicas también son clave en la generación de la identidad.

La presencia en redes sociales, mostrando las acciones realizadas durante el tiempo, así como diversas acciones para mantener “activo” el germen del rechazo (vía change.org) son claves.

La muestra del lugar en peligro -mediante videos promocionales-, así como las intenciones e ideales de quienes defienden el río, son clave en la construcción narrativa que violenta al corrupto e inspira a los pobladores como voluntarios. Y un consejo: conseguir correos electrónicos de las autoridades que tomen decisión resulta bastante molestos y  de paso, tendrán claro que hay interés en el tema desde un sector, generando automáticamente una mayor detención en el problema.

La periodicidad de las información en la prensa tradicional, junto con las acciones legales y territoriales, serán determinantes para alejar a futuros inversionistas del proyecto, lo que hará «menos atractivo» el proyecto ante los ojos de futuros inversionistas.

Al mismo tiempo, las trabas legales puestas por la comunidad y la negativa de los privados interesados en salvaguardar el entorno, traerá consigo la disminución de las ganancias producto del tiempo que debe invertir la empresa para la aprobación del proyecto, aumentando los costos administrativos y jugando en desmedro del empresario en cuestión.

Por último, una advertencia. Que un proyecto sea rechazado, no descarta que otros proyectos similares puedan aparecer en el futuro. Ahí, es la propia comunidad quien debe estar vigilante y atento a sus derechos como propietarios y ciudadanos.